*º··-._.-··º*’*º··-._.-··º*’*º··-._.-··º*’*º··-._.-··º* Ayer un ave tocó mi puerta,
al abrir sólo encontré esta carta
que decía: “lo siento no puedo, no debo,
tengo que irme… hasta luego”.
Y te fuiste sin siquiera volver a mirarme,
sin saber qué es lo que realmente siento,
te fuiste sin siquiera decir lo lamento,
te fuiste dejando este puto tormento.
Y es que así es siempre contigo,
nunca sabré cuando estarás de buenas o malas conmigo,
siempre ha sido así contigo,
unas veces lejos y otra duermes junto a mi ombligo.
Y es que así eres tú, frío y caliente conmigo,
con mil miedos a lo desconocido,
simple curiosidad que de pronto haz tenido,
un viaje erótico que echas al olvido.
al abrir sólo encontré esta carta
que decía: “lo siento no puedo, no debo,
tengo que irme… hasta luego”.
Y te fuiste sin siquiera volver a mirarme,
sin saber qué es lo que realmente siento,
te fuiste sin siquiera decir lo lamento,
te fuiste dejando este puto tormento.
Y es que así es siempre contigo,
nunca sabré cuando estarás de buenas o malas conmigo,
siempre ha sido así contigo,
unas veces lejos y otra duermes junto a mi ombligo.
Y es que así eres tú, frío y caliente conmigo,
con mil miedos a lo desconocido,
simple curiosidad que de pronto haz tenido,
un viaje erótico que echas al olvido.